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“Queremos volar como papalotes, no ser pateadas como pelotas”

Presentación de género en la feria de la Milpa, Sta Gertrudis, 7 y 8 de febrero de 2010
By: 
Leonie Harvey-Rolfe

 “Queremos volar como papalotes, no ser pateadas como pelotas”

Por la noche del domingo 7 de febrero 2010, la presentación del relaciones de equidad en respecto de genero en comunidades indígena empezó –planteada en el final de un día lleno de presentaciones, con una audiencia con sentimientos de hambre y sueño mientras que la noche se hacia mas obscura.  A pesar de las condiciones ‘difíciles’, la tema que presentaron no podía ser mas importante. Es decir que en el ambiente de globalización lo cual trae crecientes niveles de migración, militarización y penetración económica, este tema entraba en todos los temas presentados en el foro como soberanía alimentaria, territorio y derechos de los indígenas y trabajadores. El tema de género entra en todos los temas políticos, sociales y culturales – las mujeres son la mitad de todo.
    La presentación fue creada en una reunión en agosto de 2009 con mujeres que venían de varias comunidades. La reunión sucedió en Guelatao  y se lo dio el nombre “Sembrar la Semilla”. La intención de la reunión fue ver que surgía de una discusión sobre sus propias experiencias y sentimientos sobre el tema de género en sus comunidades. En esta reunión las mujeres platicaban  sobre sembrar nuevos “usos y costumbres” para ver como sus vidas y el bienestar de sus comunidades podían mejorar.
Las que asistieron a la reunión describían su situación como mujeres usando la imagen de las mujeres siendo usadas como pelotas – pateadas de un lado hasta el otro por los hombres, la comunidad y las instituciones del gobierno-. Explicaban como nunca les han dado el control y derechos que se merece sus propias vidas, sus propias decisiones y sus propios cuerpos.
La falta de control y la violencia contra las mujeres entran por muchas vías en la comunidad y así ha sido naturalizada como parte de la vida cotidiana. Por ejemplo, tradicionalmente el trabajo de las mujeres no es tan valorado como el trabajo que hacen los hombres. Aunque se levantan a las 4 de la mañana para preparar el desayuno para sus esposos y sigan trabajando todo el día preparando comida, cuidando a los hijos y otras tareas de la casa en muchos casos los hombres nunca se dan cuenta de como se sienten sus esposas y las ven como huevonas porque no contribuir económicamente a la casa.
Esta actitud hacia las mujeres y su trabajo es solo un ejemplo de como la violencia contra las mujeres ha sido naturalizada. Esta naturalización permite que muchos malos afectos psicológicos pasen desapercibidos como la erosión de la autoestima y confidencia en las mujeres. La necesidad de valorar el trabajo y la vida de las mujeres fue presentada como algo que debe que ser discutido entre todos y todas en la comunidad para que no permita que políticas estén impuestas sobre las mujeres sin tomar en cuenta las opiniones de las mujeres. Por ejemplo, dejando a las mujeres trabajar en el campo con los hombres es una política que reinvidica que solucionaría la inequidad de genero pero en realidad tiene el afecto opuesta en que se intensifica la devaluación del trabajo que hacen las mujeres por sugerir  que una mujer sola puede ser valorada una vez que asume mas el rol de un hombre.
    La política de los usos y costumbres, los cuales permiten que las comunidades indígenas sigan su propio sistema de gobierno, presentan otras maneras en cual el derecho de las mujeres para ser escuchadas puede ser ignorado. Las asambleas comunitarias representan el poder mayor para tomar decisiones colectivas sobre la vida política y social de la comunidad – son decisiones que afectan a todos y todas en la comunidad. Las mujeres son excluidas de tales espacios públicos. No tienen voz ni voto. Asimismo, abajo de los usos y costumbres las mujeres no tienen derechos de herencia, es decir que por defecto dependan en sus esposos o familiares masculinos. En resultado en unas investigaciones de la PIDAASSA, se encontró que en México, las mujeres son el 16% de los ejidatarios con parcela individual, frente al 84% de los hombres (1). Otra vez vemos como por costumbre, ha sido posible que la violencia contra las mujeres haya sido naturalizada entre las comunidades indígenas.
Esta violencia naturalizada contra las mujeres ignora el valor y los derechos que tienen las mujeres para ser ellas mismas con el derecho a ser escuchadas en todos los espacios públicos y privadas. En resulto de considerar los cuerpos de las mujeres como pelotas que pueden ser jugadas y controladas,  las mujeres están forzadas a sufrir muchos problemas psicológicos, físicos y emocionales. Por eso, las que asistieron a la reunión levantaron sus voces para hacer una llamada en contra de ser tratadas como pelotas. En vez de pelotas, pedían sembrar de nuevos usos y costumbres para que se pueda cosechar una nueva vida para las mujeres indígenas en que volarían libres como los papalotes.

    Como parte de la presentación en el foro, el documento que hicieron en la reunión de agosto 2009 fue leído por la compañera Gabriela Linares Sosa junto con una colección de cartas que fueron mandadas en respuesta de la difusión del documento que fue leído por la compañera  Marisol Gómez Velasco. Cada carta llevaba sentimientos similares de cómo tantas mujeres de varios comunidades de alrededor también se sienten invisibles, como que hayan estado viviendo sus vidas en la sombra donde nadie reconocen su valor. Sin embargo, todas las cartas también llevaban el reconocimiento similar que ahora no es el tiempo para quedarse en silencio e invisibles. Ahora es el tiempo para hablar para que todas las mujeres que viven con la violencia puedan encontrar la fuerza para hacerles escuchadas también.
En reconocimiento de la necesidad de cambiar, un compañero, Alfonso Díaz, hablo sobre la importancia de la participación de los hombres. Hablando de la perspectiva de un hombre, el compañero daba luz a la importancia de involucrar las mujeres y a los hombres para que reconozcan la violencia que ha sido naturalizada de la vida cotidiana. Avisó que es esa misma naturalización y la reproducción de la violencia contra las mujeres que permite que los individuos se desplacen a sus mismos de las situaciones de violencia y las vean como un concepto abstracto y lejano. En resultado, se pierda algún sentimiento de responsabilidad. 
Frecuentemente, este desplazamiento de responsabilidad ocurre porque la mayoría de las personas piensan en la violencia física cuando hablamos sobre violencia contra las mujeres. Esta creencia permite que no se dé cuenta a la violencia entre las familias, las comunidades y las instituciones en términos de los derechos básicos de la vida, los cuales, supuestamente, se dan a todos los humanos, hombre o mujer. Para que se reconozca en las comunidades indígenas, la necesidad existe por la comunidad masculino a simplemente escuchar a sus compañeras y preguntarles como se sienten para que puedan entrar en el viaje a sembrar nuevos usos y costumbres juntos, como un todo.
Para terminar la presentación, la compañera Jovita Ríos Coca proponía unos pasos básicos que las comunidades indígenas deben tomar si quieren ‘preparar la tierra’ para una nueva cosecha. Se proponía la necesidad de reconocer:
•    que las inequidades y desigualdades existen
•    las formas de cómo podemos crear nuevas formas “sanas” de relaciones entre los hombres y las mujeres
•    las formas en que existen la violencia
La presentación suscitó muchas temas importantes e igual instigó  unas respuestas interesantes. Sin embargo, las respuestas de los hombres que fueron presentados fueron muy pocas. Parecía que preferían a tomar la posición silenciosa y pensativa. Comprensiblemente, el tema de género e inequidad es algo que se tiene que acercar con cuidado adentro de las comunidades indígenas, especialmente porque implícito en este tema es la crítica de los usos y costumbres de que todas las comunidades indígenas viven pendientes.
De usar el ejemplo de la reunión que pasó en Guelatao, fue posible a presentar a los hombres y las mujeres los verdaderos sentimientos, pensamientos y esperanzas que tienen esas mujeres. Así, se planteó la posibilidad de más reuniones así en el futuro, las cuales abrirían el espacio para preguntar y responder sobre el tema de género en comunidades indígenas.
    Curiosamente, es interesante a notar que la gran mayoría de las mujeres que llegaron al foro de comunidades alrededores, pasaran la mayoría del tiempo cocinando para todos en vez de participar en el propio evento……

    De la perspectiva del foro, fue muy importante como se habló sobre el tema de género e inequidad sin desconectarla de todos los demás temas que había. La lógica de las pelotas y los papalotes puede ser aplicada a todas las situaciones donde hay una lucha de poder entre los opresores y los oprimidos. Como los hombres deben empezar a escuchar a las necesidades de sus compañeras, las empresas de las minas deben que escuchar a sus trabajadores y el gobierno Mexicano y las empresas deben de escuchar a los campesinos cuando digan que no quieren cosechar el maíz transgénico. El tema de genero es demasiado a menudo separado de todos los demás, lo cual permite que se baje la importancia y la urgencia con que la tenemos que actuar.  Así, el trabajo de género indígena debe estar articulado a las luchas de libertad, dignidad y justicia de los pueblos y al profundo conocimiento y respeto de los elementos culturales e histórica que nutren la buena vida indígena, lo que implica situarse en la construcción de una nueva sociedad y una nueva cultura que potencie la riqueza de los pueblos y luche contra cualquier forma de inequidad(2).
La presentación en el foro trató a tender un puente sobre esa separación y se presentaran las decisiones, respuestas y surgencias que lograron colectivamente entre un grupo con lo cual todos que venían al foro de comunidades indígenas alrededores podían identificarse y relacionarse.

1. Equidad de Género y Agricultura Sostenible: Lucha y Compromiso. Ellos y Ellas Haban.
PIDAASSA México.

2. La Equidad de Género Indígena: una construcción cotidiana y organizativa, elementos metodologiíllas para el trabajo de género en comunidades indígenas.
Pan Para El Mundo y Grupo de Equidad de Género.

 

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